El Pinsapar ha sido el protagonista en nuestro espacio de Fotografía y Naturaleza, con Fran Gago. Se trata de un sendero que nos sumerge en el bosque de pinsapos, abeto singular que propició la declaración de estas sierras como Reserva de la Biosfera y Parque Natural. En este caso, pueden alcanzar los 25-30 metros en su plenitud, mostrándonos un mundo al que no estamos acostumbrados. El sendero, de unos 12 kilómetros de distancia une prácticamente las localidades de Grazalema y Benamahoma y está considerado de nivel medio en cuanto a su dificultad, endureciéndose con lluvias o viento de poniente.
Durante su recorrido se alcanza una altitud máxima de unos 1.300 metros y, debido a la importancia de su conservación y la alta demanda, está sujeto a autorización administrativa que puede solicitarse en la web de la Junta de Andalucía o en el Centro de Visitantes de El Bosque. No obstante, entre el 1 de junio y el 15 de octubre solo está permitido el acceso de la mano de empresas de turismo activo, siendo obligatoria su entrada desde Grazalema. Además, por encontrarse en el área de reserva no se puede ir con animales de compañía y resulta imposible salirse del sendero delimitado.
Fran Gago apuntaba que ese era el único inconveniente pero, a su vez, ventaja que tiene el Pinsapar ya que por un lado impide realizar fotografías que serían únicas adentrándose en él pero entendía que es la única manera de garantizar su conservación. Pese a ello, se pueden contemplar paisajes increíbles en los que predominan, además de los pinsapos, quejigos, encinas, mazuelos, helechos, tomillo, aulagas, etc. En cuanto a su fauna destacan las cabras montesas, jabalís, águilas real, buitres leonados, halcón peregrino…
Dadas las características de este espacio, Fran Gago recomendaba centrarse en un tipo de fotografía (animales con objetivos de largo alcance o paisajes con macros o gran angulares) para no llevar mucho material y poder dedicarnos en exclusiva, sacándole el mayor provecho a ese día. Sí que considera muy importante empezar lo más temprano posible, a poder ser antes del alba, para que el amanecer, que ofrece unas luces espectaculares, nos coja en puntos altos.
