“El mayor consejo es adaptar el ejercicio de manera progresiva para que perdure en el tiempo”

El año nuevo siempre trae consigo las propuestas de hábitos saludables entre los que se suelen encontrar la nutrición y el deporte. Sobre este último asunto hemos hablado con Darío Lima en nuestro espacio de salud y bienestar. Tanto para aquellos que han tenido un parón en su actividad durante las fiestas como para los que han llevado una vida más sedentaria hasta ahora, Lima apuntaba que “el mayor consejo es adaptar el ejercicio de manera progresiva para que sea perdurable en el tiempo”. De esta forma hablaba acerca de aplicar el principio de progresión, mediante el que se trabaja manejando cargas y volúmenes de manera progresiva, “sin hacer locuras”.

Además, añadía que “desde el punto de vista del entrenador siempre vamos a priorizar el evitar lesiones” y que hay que aprovechar el “chute de motivación” pero sin que ello se pueda volver en contra con lesiones que, si bien no suelen ser importantes y son recuperables en pocas semanas, pero que pueden generar un rechazo a la práctica deportiva. A este respecto, explicaba que el ser humano tarda unos 21 días en perder un hábito, pero suele necesitar de 68 para adquirirlo. Por ello el primer objetivo será crear adherencia al programa de ejercicio, buscando sobre todo una actividad que guste y motive para, posteriormente, ir introduciendo pequeños cambios que se lleven a cabo de forma constante y bajo el disfrute.

Darío Lima subrayaba que, en los tiempos que corren, solemos buscar objetivos a corto plazo, algo que también suele ocurrir en la nutrición. Sin embargo, se trata de dos áreas en las que los cambios no se van a ver ni en un mes ni en dos ya que “todo requiere su tiempo”. Y es que, lejos de fijarnos un gran objetivo, lo que se debe hacer es marcarse otros pequeños y que se puedan comprobar con el paso de los días como indicadores del avance y la evolución.

Entre los errores más frecuentes que se suelen cometer en estas fechas, Darío Lima hablaba, además de esos objetivos irreales, de querer “comenzar la casa por el tejado”, es decir, saltarse pasos que provocan lesiones en gente que, sin la preparación adecuada, realiza prácticas y deportes para los que no está preparado. “Por ello debemos priorizar el trabajo de fuerza para luego ir aumentando las cargas más que el tiempo de entrenamiento”, concluía.