Con la responsabilidad de seguir mejorando y seguir ofreciendo lo mejor que tienen, la chirigota de los niños volvía el pasado año a la oficialidad, que no al carnaval, donde no faltan desde que germinara el grupo en 2010. Lo hacían con un plantel renovado, con numerosas incorporaciones, y con un repertorio muy completo en el que no eludieron la crítica ni la autocrítica sin dejar de lado el humor y la carga tal y como la entienden ellos. Con algunas dificultades y con más contratiempos de los que les hubiera gustado, la chirigota, que de nuevo escribe en su mayoría José Carlos Benítez, vuelve a cumplir con su compromiso empujados por los buenos recuerdos que les deja su última agrupación.
Tanto que incluso superan lo vivido el año anterior con ‘las reinas’, tal y como nos confesaba su autor, que valoraba el haber logrado dar un pasito más después de una chirigota que les desbordó de satisfacción. Las incorporaciones se mostraron totalmente adaptadas desde el primer minuto, algo que, no obstante, todos ellos tenían claro ya que se trata de componentes que entendió al grupo y sus roles y que “al no llevar tantos años en esto, no está tan viciada”. Además, musicalmente proporcionaron una mayor fuerza en el tenor. También resaltaban la entrada de Diego Chacón y Eduardo Carrasco, que facilitaron mucho el trabajo a la hora de meter cualquier música, siendo un dúo que trabajaba de manera autónoma sacando los acordes y dando los tonos. Eso sí, el buen hacer durante esos meses previos y el ir convencidos del repertorio que presentaban no les eximió de los nervios al presentarse, tras dos años de ausencia, en el IES Francisco Fatou.
Fiel a su estilo, la chirigota se presenta un carnaval más tratando de reunir un repertorio que “funciona también por la manera de venderlo” y que sea completo, que toque “cosas que no lleve todo el mundo” además de temas que son candentes y la política. “En carnaval hay que hacer política y nuestra chirigota lleva haciendo política toda la vida y pasodobles a la política tiene que haber, y tiene que haber un pasodoble gracioso, otro que sea un piropo… y es más o menos el esquema que utilizamos. Es lo que nosotros pensamos que es el carnaval”, aseguraban. Acerca de las referencias a personas o grupos de la localidad, y sobre todo del metacarnaval, José Carlos Benítez recalcaba que todo lo que escribe va “sin ofensa ninguna. Yo no voy a plasmar en el repertorio frustraciones personales” y recordaba cómo él mismo se colocaba ‘en el centro de la diana’ con la intención en cierto modo de que se entienda que es simplemente su manera de hacer y entender el carnaval.
Para este próximo 2026, la chirigota de los niños llega bajo el nombre ‘No me pises que llevo chakras’ en una idea de José Carlos Benítez que vio clara el año pasado durante un ensayo y a la que ha resultado fácil sacarle partido. El grupo tan solo presenta una novedad: la vuelta de Fran Bueno que sustituye al propio José Carlos Benítez, que no ejercerá de componente. Suya es la inmensa mayoría del repertorio, contando con la colaboración de Juan Carlos Domínguez, autor de la presentación, un pasodoble, un cuplé y una cuarteta del popurrí y de Jesús Viruez, que ha compuesto un pasodoble y un cuplé. Con casi todo escrito, diversas cuestiones han hecho que lo tengan aún “muy verde”, pero confían en llegar a febrero con un mayor trabajo que no les haga tener que sacrificar nada.
La agrupación, que se tomó como descanso el fin de semana de la Tortillá y la Jamoná, no descarta repetir esa fórmula en un carnaval que siguen considerando largo tanto para ellos como para el aficionado, tratando de conservar de esa manera el repertorio un poco más fresco. Sí se pronunciaban acerca del orden de las agrupaciones en los eventos oficiales y, si bien entendían que el sorteo planteaba cierta igualdad para todos, entendían que para darle un sentido más lógico, la chirigota infantil debería abrir, por horarios y otras cuestiones, y que los cuartetos deberían ir intercalados entre el resto de agrupaciones más numerosas.
