El fotógrafo de naturaleza, Fran Gago, ha narrado todo “lo que no se ve” y que está detrás de cada fotografía, es decir, el trabajo previo, documentación, estudio de la especie y el entorno, etc. que se requiere para poder alcanzar la fotografía deseada. En definitiva, el tiempo que se le dedica, que es, lejos del valor económico de los equipos, lo que más vale en este mundo. Con este trabajo, lo que se persigue es reducir al mínimo la incidencia del factor suerte, siempre presente. Por ello, “cuando te roban una foto, lo que te están robando es tu tiempo”. El ubriqueño narraba cómo para localizar una especie recurren a técnicas como el fototrampeo (colocación de cámaras camufladas que graban el comportamiento y costumbres de los animales) o también a la gente local de la zona, “que suelen ser muy colaboradores”. La dificultad radica en cuestiones como el tamaño del animal en cuestión o la cantidad de ejemplares que haya.
Fran Gago ponía el ejemplo del martín pescador para explicar la cantidad de horas que se le dedica en el río, con prismáticos y sin cámara, que suele ser lo último que se lleva al lugar. De esta forma, aseguraba que llegan a estudiar incluso la altura a la que pasa el ave sobre el agua, ya que se trata de animales de costumbres. Una vez conocido ello, lo que se suele hacer es colocar cañas o ramas a dicha altura para que el ejemplar se encuentre el obstáculo, se frene y se pose. Una vez sabido dónde y cuándo se va a posar, es el momento de calcular distancias y crear el espacio o escena, siempre con el objetivo de no perjudicar a la especie y que no se percate de la presencia humana. Y es que, tal y como recalcaba, lo más importante de todo es, una vez culminado nuestro trabajo, recoger todos los restos del material usado, como pueden ser las bridas, y dejar el campo tal y como nos lo encontramos.
Otros animales de mayor tamaño como pueden ser los ciervos, y más aún los corzos moriscos, esconden otras dificultades al tener más desarrollado algunos sentidos y también la intuición o la desconfianza que muestran. Por ello hay que cuidar incluso los olores, tener en cuenta factores como la humedad e incluso “saber caminar en el campo almohadillando las pisadas” para poder seguirlos. Fran Gago señalaba la importancia de seguirlos “desde que no tengan cuerna para ver cuáles son sus sitios de querencia”.
