Las aves necrófagas, en nuestro espacio de fotografía y naturaleza

Las aves necrófagas han acaparado la atención en nuestro espacio de fotografía y naturaleza. Se trata de esas especies que se alimentan de cadáveres de animales muertos, desempeñando un papel crucial en los ecosistemas al reciclar nutrientes y limpiar el entorno. De hecho, Fran Gago incidía en la labor de limpieza que hacen en nuestros montes a comerse los desechos en un proceso que define como “recogida de basura natural”. Ejemplos comunes de estas aves incluyen buitres, cóndores, zopilotes y quebrantahuesos. Su función es esencial para la salud de los ecosistemas, ya que evitan la propagación de enfermedades al eliminar los restos orgánicos.El fotógrafo de naturaleza ubriqueño resaltaba que en nuestro entorno contamos con una de las mayores colonias de buitres leonados de toda Europa, y se congratulaba que, con motivo del 40º aniversario del Parque Natural Sierra de Grazalema, se ha aprobado, por parte de la Junta de Andalucía, un proyecto de reintroducción de quebrantahuesos en nuestra tierra. Fran Gago calificaba al quebrantahuesos como el ave necrófaga más llamativa por su plumaje, que le dan un mayor volumen. También destacaba sus barbas y las zonas rojas, blancas y negra de su rostro.Al respecto del proyecto del gobierno andaluz, cabe recordar que la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, afirmaba que “la  reintroducción del quebrantahuesos en la Sierra de Grazalema será la más meridional de la UE, y permitirá establecer un puente natural entre las poblaciones europeas y las del norte de África, favoreciendo la conectividad genética y la viabilidad a largo plazo de la especie”. Esta zona será la primera fuera de Andalucía oriental y representa un salto cualitativo en el plan andaluz de recuperación de aves necrófagas. Los quebrantahuesos, que desaparecieron de las sierras gaditanas a comienzos del siglo XX, suelen ser, al igual que el resto de necrófagas, aves bastante esquivas con la presencia humana, y tienen dificultad para la reproducción. A ello se le suma la amenaza que supone el envenenamiento por parte del humano y las colisiones con parques eólicos.