
El cambio de estación, la llegada de las lluvias y la bajada de temperaturas plantean un nuevo escenario en nuestro entorno, donde la berrea da paso al celo de la cabra montés y a la proliferación de nutrias y búhos reales en nuestro entorno. Así lo comentaba Fran Gago, fotógrafo de naturaleza, quien señalaba que entramos en una época “muy bonita para la fotografía y el campo, pero también más peligrosa”.

A este respecto repasaba algunas cuestiones a tener en cuenta a la hora de salir al campo. “La zona en la que vivimos no es fácil caminarla con buenas previsiones, más aún ahora, que no es difícil tener un resbalón”, apuntaba. Gago recordaba la importancia de realizar una buena planificación de nuestras salidas, teniendo en cuenta la duración, transitar sobre caminos que conozcamos, tener cobertura y avisar a la familia. En definitiva, empezar más temprano o aprovechar los fines de semana para aprovechar más horas de luz y limitarse a zonas muy transitables y conocidas. Del mismo modo, recalcaba que, “si vamos al río tenemos que tener cuidado con el caudal, aunque no esté lloviendo ya que estamos en una zona en la que hay un trasvase que trae agua de otros puntos y que se puede abrir, pudiendo provocar una subida de 3-4 metros en cinco minutos.

Para Fran Gago, “lo más bonito de estos días son las luces suaves y parejas, que facilitan la fotografía durante todo el día. En verano, los blancos se queman en las horas centrales. Ahora tenemos las típicas mañanas de neblina que, si te vas a la zona de los Alcornocales, se ve Ubrique cubierto de neblina… hay mucha variedad de imágenes”. El cambio en los niveles del río cambia también la querencia de las nutrias, proliferando el número de ejemplares de este animal, que podemos encontrar desde la boca del trasvase hasta el Pantano de los Hurones. E incluso apuntaba haber visto en el puente del antiguo matadero y el que encontramos en la bajada de la calle Pasadilla. Noviembre es un mes en el que también podemos ver aves como las anátidas o las cigüeñas negras, e incluso búhos reales. La clave –recordaba Fran Gago-, es la paciencia, una de las mayores virtudes que se pueden tener en el mundo de la naturaleza y la fotografía, y pensar que “mientras aguardamos el momento deseado, la naturaleza nos va regalando otros igualmente increíbles”.
