La neuropatía periférica es un daño de un nervio periférico, el cual se encarga de enviar información desde el cerebro y posteriormente, de ahí, a la médula espinal, donde luego se divide y se distribuye a todas las zonas del cuerpo. Ana Hierro, fisioterapeuta de Avancli, apuntaba que es un diagnostico muy común dentro de nuestra población, pero pocos saben lo que significa y lo que conlleva. En estos casos pueden verse afectados nervios sensoriales, que son los que reciben las sensaciones que provienen de la piel como la temperatura, el dolor, la vibración o el tacto; nervios motores que controlan el movimiento muscular; y nervios autónomos que controlan las funciones como la presión arterial, la sudoración, la frecuencia cardíaca, la digestión y el funcionamiento de la vejiga.
Cada nervio periférico tiene una función específica, por tanto los síntomas van a depender del tipo de nervio afectado, según hemos comentado arriba, pero de manera general, los síntomas podrían ser: aparición gradual de entumecimiento, hormigueo o cosquilleo en pies y manos pudiéndose extender hacia las piernas o brazos; dolor agudo (punzante, pulsátil o escozor); sensibilidad extrema al taco; debilidad muscular; falta de coordinación y caídas; y sensación de estar usando guantes o calcetines cuando no es así.
Ana Hierro señala que se pueden prevenir algunas causas de neuropatía periférica evitando el alcohol o tomándolo con moderación; con una dieta equilibrada; un buen control de la diabetes y otros problemas de salud; y conociendo los agentes químicos que puede haber en su lugar de trabajo. En cuanto a la fisioterapia, juega “un papel importante ofreciendo beneficios como la reducción del dolor, el fortalecimiento muscular, mejorar la movilidad, recuperar la sensibilidad, adaptar a su estilo de vida y a sus actividades de la vida diaria, controlar el dolor y la relajación, mejorar el control y la autonomía y prevenir las caídas”.
