“Salir, reír, cantar y disfrutar con tus amigos de verdad”. A buen seguro Pedro Rubiales habrá cantado letras con las que se siente muy identificado, pero esos versos sacados del final del popurrí de ‘Que me quiten lo bailao’, del año 2020, le definen a la perfección. Porque esa es su mayor premisa y pretensión en el mundo del carnaval. O al menos así lo transmite. Pedro Rubiales pregonará este sábado, a partir de las 13:00 horas en la Plaza del Ayuntamiento, el Carnaval de Ubrique 2025. Desde que debutase en 1989 con ‘Los higo chungos’, solo la pandemia lo ha apartado de esta, su fiesta. 36 agrupaciones en estos 37 años, dos de ellas callejeras y el resto de carácter oficial, le avalan para ser pregonero a ese que desde su esquina en primera fila contagia a todos con su alegría y espontaneidad y defiende el tipo como nadie ya sea de campanillero, de inspector de trabajo, de viajante, o en esta última etapa de mono de Gibraltar, de encantador de serpientes o de alumno de clases de baile.
Con cariño recordaba aquel primer año en el que, recién licenciado de la mili, estando en el bar de la Plaza del Jardín, se comprometió con Miguel Domínguez ‘Zioro’ a salir en su chirigota. “Éramos malos, pero las anécdotas y los buenos ratos hacen que mereciera la pena”, recuerda un Pedro Rubiales que confesaba que su afición por la fiesta le llegó viendo la comparsa Los simios, con diez u once años. Un carnaval del que le gusta escuchar (y le hubiera gustado salir) coros y comparsas por encima de chirigotas y cuartetos, todo lo opuesto a las agrupaciones en las que ha estado presente. De entre todas le resulta imposible quedarse con alguna y recuerda con cariño varias como Los higo chungos por ser la primera, Centro sin salud, Los campanilleros, o las de los últimos años. Más allá de la calidad de las chirigotas, lo que le hace guardar un buen recuerdo es lo bien que lo llegara a pasar cada año. Aunque no todos fueran del gusto suyo, ya que explicaba que aquellos años en los que la chirigota no lograba conectar con el público lo pasaba mal dándole vueltas a los motivos. De ellas -apuntaba-, “sacas el aprendizaje”.
Eso sí, en todos esos años ha estado presente, de una manera u otra, la marroquinería, de la que aseguraba que ““es la cuna de Ubrique y hay que ser exigente porque es el pan de nuestros vecinos. Hay que buscar la forma de decir las cosas sin ofender”.
Alcanzar 36 carnavales consecutivos no ha sido tarea fácil (“poco a poco no te vas dando cuenta y cuando echas la vista atrás no sabes cómo lo has hecho”) y han sido varias las veces que ha dicho que al año siguiente no salía, “pero cuando pasa la feria se le olvida a uno todo”. Eso y el apoyo de su mujer, a quien define como “mi pulmón”, la que le ha empujado a salir aquellos años en los que no tenía tantas ganas. Pedro Rubiales aseguraba que “los mejores ratos pasan en los ensayos, donde también hay cabreos” en alusión a las tardes y noches en el boliche. Allí ha compartido innumerables ratos con compañeros que han pasado a formar parte de su vida, y prácticamente de su familia como Kisko Sánchez ‘Boito’, Alejandro Román ‘Anillao’, Juan Flores, ‘Zioro’, Dani ‘Chayanne’, Jesús Candela, Jesús Caballero, Jiménez, Fabero o los hermanos Naranjo.
Tras todo este tiempo reconocía sentirse una persona reconocida y querida, si bien nunca llegó a verse como pregonero, mostrándose incluso reacio. Sin embargo, una vez el alcalde, Mario Casillas, y el concejal de Fiestas, Daniel Domínguez Chaves, se lo propusieron en el mismo boliche, sintió que era el momento ya que su chirigota no salía este año. De hecho, de haber salido con su grupo, hubiera declinado el ofrecimiento. “Les dije que sí al 90% porque tenía que hablarlo con mi mujer, pero ella ya lo sabía y me dijo que el 10% también lo tenía”, recordaba sobre aquellos días.
Tranquilo y pendiente a los últimos detalles, Pedro Rubiales adelantaba que empezará a sentirse nervioso el mismo sábado por la mañana “porque va a imponer ver a la gente ahí abajo”. Acerca del pregón, explicaba que “tenía clara la idea de cómo quería decir las cosas. Luego ha sido David Benítez el que ha ido dándole forma a esa idea”. Satisfecho con el trabajo y confiado en que guste, resaltaba que está escrito desde mitad de enero todo salvo el final “porque ahí el que va a hablar es el corazón y no quiero tenerlo escrito”. En esa hora aproximadamente de duración habrá cabida para su particular humor, pero también para la reivindicación. Pedro Rubiales se mostraba especialmente crítico con algunos aspectos de la fiesta y, al tiempo que echaba de menos las multitudinarias cabalgatas de antaño, aseveraba que la gente del carnaval “nos pongamos de acuerdo en algunas cosas. Sentar unas bases en las cuestiones más importantes e ir todos a una porque no podemos destruir lo que hemos construido”. En este sentido se mostraba especialmente interesado en recuperar un espacio como el Capitol “no solo para el carnaval sino para la cultura ubriqueña” y en trabajar desde las escuelas por la cantera, a la que hay que “arropar, mimar y cuidar”. También apuntaba hacia los mayores, por los que hay que mirar y llevarle el carnaval al que no pueda acudir a la fiesta. Pedro Rubiales, quien “firmaba otros 37 años” y que se mostraba con la intención de “salir mientras se pueda”, señalaba que será “un pregón carnavalero y para la gente del carnaval, que, aunque no salgan en agrupaciones, también hacen carnaval, como los aficionados. Hay que darle su sitio al que va a escucharte”.
