La comparsa de Óscar Núñez vuelve para cerrar un ciclo y abrir uno nuevo

La comparsa de Óscar Núñez vuelve al Carnaval de Ubrique. Si bien en 2019 se aventuró con la murga ‘Los que van por la espalda’, Los pactores, en 2018, fue su última aparición en la modalidad, por aquel entonces compartiendo autoría con Atanasio Villalba. Tenemos que remontarnos un año atrás para encontrar su última comparsa en solitario, por aquel entonces ‘La santa’. En esta ocasión, y bajo el nombre de ‘Samael’ vuelve con un grupo que cuenta con una base de otros carnavales al que se ha incorporado savia nueva e incluso cuenta con algunos regresos. “Es una comparsa con un significado muy importante, que sirve para romper un ciclo. Necesitaba decir todo lo que me ha pasado en este tiempo”, comentaba el autor.

A este respecto, afirmaba que tenía dos o tres ideas más alegres y carnavaleras pero a última hora lo tiró todo e hizo “lo que quería hacer, que es lo más complicado”. La comparsa llega con “otras pretensiones muy distintas” y que se resumen en “coger la guitarra y hacer el repertorio sin más exigencias ni objetivos que disfrutar”. Óscar Núñez recordaba cómo después de unos años en otras cosas, ha encontrado la estabilidad que le permite volver al carnaval. “El agobio, el estrés y la ansiedad me apartaron del carnaval y el que quiera otra cosa, no puede estar en esta comparsa porque no voy a permitir volver a ese nivel de agobio, estrés y ansiedad”, aseguraba. En este sentido, puntualizaba que “es una prueba para ver si fluye, y si es así, poder seguir. He contado con el apoyo del grupo, que desde primera hora fueron conmigo a muerte y qué mejor carta de presentación que un grupo que ha confiado en mí y que ahora que se acerca el momento, está apretando y remando en la misma dirección”.Entre sus componentes se encuentran dos de las primeras personas a las que llamó y con las que quería contar: Juan María Mateos y Jesús Troya, quienes se han mostrado halagados porque, pese a tener el autor una idea tan clara y tratarse de una apuesta personal, haya contado con la opinión de ellos, siendo parte importante de la comparsa. Sobre la idea añadían que es para que la gente preste atención ya que “se hila con los primeros años de la comparsa y repasa la historia para cerrar un ciclo. Un personaje que permite un tipo que mete a la gente en el repertorio y que ha propiciado que fluya el repertorio de manera fácil. A ello hay que añadirle la colaboración de Diego Jiménez y de Juan María Mateos hijo en la elaboración de los cuplés, dotándolos de “chispa canalla para la calle. Nos permitimos la licencia de ir un poco más informales en esa parte, pero para la gala del Fatou nos hemos contenido”. Acerca del timbre de la comparsa, adelantaban que cambia de registro, apostando por un estilo con menos potencia.

Con Óscar, Jesús y Juan María hemos repasado otros aspectos del carnaval, como el fomento de la cantera en una fiesta en la que el relevo generacional ha quedado reducido prácticamente a poco más que el que va de padres a hijos. Eso sí, llegando las nuevas generaciones “más preparados musicalmente y superando a las anteriores porque nosotros aprendíamos a base de porrazos”. Una de las acciones encaminadas a los niños partía de la anterior comparsa, que organizaba una piñata infantil que, si bien no está planificada ni prevista inicialmente, tampoco está descartada. Además, se mostraban contrarios a la planificación del Carnaval, apostando por alguna fiesta gastronómica antes de la gala. “Si se hace como está ahora, sobran una o dos semanas”, afirmaban. Por último, pedían al Ayuntamiento una ayuda que fuera más allá de la económica, colaborando a la hora de facilitar un local o promoviendo cursos para los más pequeños. No obstante, tiraban de autocrítica y se mostraban convencidos de que el primer paso sería ponerse de acuerdo los propios grupos a la hora de dibujar el carnaval que quieren.