En este 2025 ‘los niños’ estrenarán su decimoquinta chirigota. Desde que en 2010 presentaran ‘Los tocawebos’ no han faltado, de una u otra manera, a una fiesta a la que, eso sí, este año vuelven dentro de la oficialidad tras dos carnavales alejados del IES Maestro Francisco Fatou y las fiestas gastronómicas. Lo hacen con un grupo renovado en el que se mantienen seis de los siete componentes que el pasado año defendieron ‘Sofi, Leti, Leonor y otras reinas del montón’ (solo causa baja Claudio Becerra), y al que se incorporan cinco más, cuatro de ellos procedentes de la murga de los Ordóñez (Diego Chacón, Alejandro Marín, José Luis Lamela y Juan Carlos López) además de Eduardo Carrasco. ‘Ocuri no paga traidores’ es su propuesta, que llega nuevamente con la autoría de José Carlos Benítez, quien ha contado con alguna colaboración.
No obstante, en la primera reunión seguían siendo siete componentes pero, cuando surgió la posibilidad de que se incorporaran el grueso de la murga de los Ordóñez una vez Pedro decidió no salir, rápidamente se fraguó el grupo. “Siempre hemos sido un grupo muy hermético, pero con ellos el engranaje ha sido perfecto. Por ejemplo, Edu estuvo todo el carnaval el año pasado y se veía que iba a encajar, pero ha sido algo de todos los nuevos que le han puesto ganas y lo han puesto muy fácil. De entre esas incorporaciones, destacan el propio Eduardo Carrasco y Diego Chacón, dos “buenos guitarras” que han aportado ideas y han hecho que los ensayos sean más fáciles. Su entrada ha propiciado que David Ordóñez se haga cargo del bombo, algo que ha llevado bastante bien por su faceta de músico.
El sabor de boca “espectacular” que les deja su última agrupación hace que piensen en aquello de que “lo que funciona, mejor no tocarlo”. Un carnaval en el que supieron “elegir las actuaciones” que, por cantidad y lugar, se sienten a gusto y cómodos. También reconocían que al cantar las dos primeras veces ya vieron que la gente lo recibía con agrado, a su juicio, porque “coincidieron buen tipo, buen tema y las ganas de hacerlo mejor que el año anterior, que nos quedamos un poco fríos”.
El autor, José Carlos Benítez, narraba que fue en Semana Santa cuando se le ocurrió el tipo, una vez había desechado ya un par de ideas. Suyo es el repertorio salvo la música de cuplés y dos pasodobles, que firma Jesús Viruez, y un pasodoble de Juan Carlos Domínguez. La chirigota seguirá la misma línea que el pasado carnaval, con muchas referencias a personas relativamente conocidas en el pueblo. “Ubrique tiene un carnaval muy de nombres y a mí no me gusta dejarlo en el aire y ‘el que la coja para él’”, señalaba al tiempo que añadía que, al escribir, “pienso más en que le guste a la gente a que me guste a mí. A mí me hacen gracia pocas cosas de las que escribo, pero con el paso de los años te vas dando cuenta de las cosas que pueden funcionar y también intento pensar en cómo lo remataría Jesús Viruez”. Las incorporaciones y la percusión hace que suenen “mucho mejor. Sin bombo y caja suena bonita si está afinada, pero con bombo y caja tiene más empaque”.
La vuelta al Francisco Fatou no le ha hecho cortarse un ápice a la hora de escribir. Tampoco le añade una presión extra, sino que ese plus de responsabilidad que siente reconoce que son por mejorar y por el propio grupo. Una gala, la de presentación, a la que les gustaría que se sumasen más grupos ya que, más allá de considerarse agrupaciones oficiales o callejeras, lo que queda deslucido es esa noche, ya que en el resto de fiestas y de días de carnaval, se agolpan una decena de repertorios. Conformes a las fechas y disposición del carnaval, así como con las novedades que se han introducido, sí anunciaban la posibilidad de que se tomen de descanso el fin de semana de la Tortillá y la Jamoná, con la idea de no llegar quemados y desgastados tanto ellos como el público a los dos últimos fines de semana.
