Ezequiel Montero y Serafín Mateos estarán presentes un año más en el COAC de Cádiz y lo harán nuevamente con el coro de Jesús Monje, que en esta ocasión asume en solitario la autoría de este grupo, hasta ahora compartida con José Luis Bustelo. ‘La palabra de Dios’ es la propuesta de un coro que pisó la fase de cuartos en 2023 pero que no pudo pasar de preliminares con ‘Este coro es de locos’. El debut será el próximo lunes, 27 de enero, en una sesión en la que coincidirán, entre otros, con la comparsa de García Argüez y Raúl Cabrera, ‘La tribu’.
Ambos tenían pensado descansar tras dos años yendo a la agrupación gaditana pero la insistencia de Jesús Monje, ya bien entrado el mes de diciembre, hizo que aceptaran el compromiso y acordaran su continuidad en el coro. Por aquel entonces ya había adelantadas tres cuartetas y un tango, además de tener encarrilada la presentación. No obstante, el método de trabajo en lo que a los ensayos se refiere ha ayudado mucho, ya que este año han ensayado divididos por cuerdas en la primera parte, para luego unirse. Una fórmula que facilita las cosas a las diferentes voces y que hace que todo fluya de manera más rápida.
En cuanto al coro, señalan que “no tiene nada que ver” con los dos anteriores. Para comenzar por el número de componentes, ya que si bien el pasado año eran 54 con todos los instrumentos, este año cuentan con el mínimo exigido en la modalidad, 26. Algo que les hace jugar con cierto riesgo de cara al día de su puesta de largo, ya que una baja les deja fuera y que también les hace adquirir un mayor peso ya que “al ser menos, tenemos que hacer más cosas”. En este sentido, subrayaban que Ezequiel cuenta con algunas partes en las que tiene gran protagonismo mientras que Serafín, a lo largo del repertorio, se adapta a diferentes voces (bajo, segunda y tenor). Por otro lado, ‘La palabra de Dios’ es “una idea muy personal de Jesús Monje”, tal y como nos han adelantado, para la que ha querido contar con gente cercana a él a la que poder transmitirle de mejor manera lo que quería en cada parte del repertorio. La ausencia de Bustelo también se apreciará, “sobre todo en la presentación” y la música del tango, donde quedaba más marcada su impronta en estos años atrás.
Tanto Serafín como Ezequiel se han mostrado tranquilos de cara al pase de preliminares pese a estar a escasos cuatro días. En gran parte porque no le dan tanta importancia a su devenir en el concurso, apostillando que se mantienen en el coro fundamentalmente por las bateas y los carruseles. Incluso aseguraban que “vamos con la idea de no pasar”. La decisión del jurado del pasado año, que no completó el cupo máximo de 10 coros para la fase de cuartos y que les hubiera dado un pase más en el Gran Teatro Falla, no les afectó especialmente a ellos, aunque reconocen que en el grupo había gente “con ilusión por el esfuerzo y las horas de dedicación”.
Sin embargo, y pese a lo ocurrido en el concurso, “pasamos un año extraordinario, con muchos kilómetros, pero diferente. El primer año con el lío del disfraz no se disfrutó tanto, pero el año pasado sí. Fue un carnaval muy bonito en el que nos hartamos de cantar, el coro gustó mucho en la calle y fuimos d ellos que más cantamos, recorriendo casi toda la provincia”.
