Avancli desmonta mitos sobre la fisioterapia

En nuestro espacio ‘En manos del fisio’, de la mano de Ana Hierro, fisioterapeuta de Avancli, hemos desmontado ciertos mitos que giran en torno a la fisioterapia. Uno de los más extendidos es que el tratamiento de fisioterapia es solo para lesiones deportivas. Sin embargo, la fisioterapia se puede utilizar para tratar a un grupo diverso de personas que padecen diversas enfermedades, como afecciones neurológicas, pediátricas, condiciones musculoesqueléticas, etc. Asimismo, explicaba que el paciente no necesita una derivación para ver a un fisioterapeuta, ya que estos últimos son profesionales capacitados para determinar si el paciente requiere atención médica o, si, por el contrario, precisa de un tratamiento único de fisioterapia.

Un fisioterapeuta puede examinar, acceder y diagnosticar al paciente, así como planificar un protocolo de tratamiento. También pueden diagnosticar enfermedades en una etapa muy inicial. Comprueban la sensación, los desequilibrios musculares, los problemas óseos y posturales y muchas más condiciones mediante el uso de pruebas de diagnóstico manuales.

Ana Hierro ha señalado que “no se puede estar más equivocado” que cuando se dice que la fisioterapia son sólo masajes. Tal y como venimos comprobando en diferentes entregas de este espacio, los masajes terapéuticos son solo una pequeña parte de un tratamiento de fisioterapia, ya que, además, esta disciplina trata otras múltiples afecciones además de las musculares, como por ejemplo fracturas óseas, luxaciones, politraumatismos, etc. Esto incluye diferentes tratamientos que pueden realizarse mediante varios métodos que no incluye un masaje terapéutico, como la electroterapia, crioterapia, termoterapia, etc.

Por último, subrayaba que un mito muy recurrente en consulta es la gran cuestión de que, al realizar un tratamiento fisioterapéutico, el paciente tiene la creencia de que esta dolerá siempre. La fisioterapia no tiene que doler por norma general. Si bien es cierto que al trabajar una zona que está más tensa o contracturada, puede molestar al manipular ese músculo, tendón o tejido que se esté trabajando. Una cuestión tenida en cuenta por los profesionales, que se adaptan a la tolerancia del paciente y a la patología con la que estén tratando.